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sartre Aunque Jean Paul Sartre (1905-1980) fue uno de los filósofos más influyentes de la segunda mitad del siglo XX, y el máximo representante del existencialismo (o al menos el más leído y comentado), resulta curioso que hasta el momento haya tan pocas de sus obras traducidas al español digitalizadas. Particularmente se echa en falta "El Ser y la Nada", uno de sus libros clave, que aún es imposible de conseguirse completo (y en español). Otro que también sería interesante tener es la "Crítica de la razón dialéctica".
 
Aquí les dejo una serie de libros de Jean Paul Sartre para que puedan descargar gratis a su computador:
 
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  • A puerta cerrada
  • Bosquejo de una teoría de las emociones
  • Cartas al castor
  • El existencialismo es un humanismo
  • La nausea
  • La puta respetuosa
  • La polémica Sartre – Camus
  • La suerte está echada
  • La trascendencia del ego

Jean-Paul Sartre escribió Las palabras cuando frisaba los cincuenta años. El libro constituye el relato inmisericorde de su infancia caracterizada por una fenomenal devoción por los libros: “Empecé mi vida como sin duda la acabaré: en medio de los libros”. Al tiempo que el niño descubre que hay una vida que se esconde en esos objetos de apariencia misteriosa y hace girar su actividad infantil en torno a ellos, no deja de percibir también el hecho de que su familia, compuesta por sus abuelas maternos y su madre viuda, organiza su existencia en torno a él como se organiza una conspiración. Para escapar de esa conspiración, él, el pequeño Sartre, turbado a veces por su corta estatura, sólo piensa en ser grande, en estar en lo alto, en ocupar el Parnaso, aupándose para ello en la literatura, en la palabras que lee y, sobre todo, en las palabras que ya empieza a escribir, porque “las palabras eran la quintaesencia de las cosas”. Rozando el delirio cómico, la obsesión infantil de Sartre deriva en la creencia casi quijotesca de que la letra escrita sostiene al mundo, el cual persiste gracias a alguien, un sacrificado autor, que lo escribe cada día en todos sus pormenores. No obstante, antes de acabar su relato el autor confiesa con humildad su desengaño. Las palabras, obra determinante para que se le concediera a Sartre el Premio Nobel que él rechazó, resulta indispensable para conocer desde su mejor ángulo a uno de los pensadores más influyentes de todo el siglo XX.

Descargar Las Palabras“, de Jean Paul Sartre

Arias Muñoz, José Adolfo, “Jean Paul Sartre y la Dialéctica de la Cosificación“, Cincel, Madrid, 1987.

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Comentario del libro por Pedro Rojas: Dentro de la colección de manuales de la serie «Historia de la filosofía» que publica la editorial Cincel, ha aparecido el volumen dedicado en exclusiva a la figura y al pensamiento de Jean-Paul Sartre. En palabras del propio autor del texto que aquí comentamos: «la presente obra, si bien podría considerarse como una introducción general al pensamiento de Sartre, es con más precisión una introducción al análisis de un problema concreto en la solución sartreana: el problema intersubjetivo» (Pp. 15-16). Doble perspectiva de intereses, pues, la que se ofrece. Por una parte, y como corresponde a las exigencias de la serie general en la que se inserta el libro, aquí se ofrece una visión global de la obra sartreana, desde sus textos literarios y ensayísticos hasta sus obras filosóficas fundamentales: El ser y la nada y la Crítica de la razón dialéctica. Por otro lado, y como señala el propio autor, los problemas particulares relativos a la intersubjetividad, tal como la tematiza Sartre, son los que reciben un tratamiento más detallado y minucioso.

El texto comprende diez capítulos. El primero contiene unos apuntes de la biografía vital e intelectual de Sartre; aquí se pasa revista brevemente a la dimensión política de su obra y a su actividad pública como intelectual comprometido con su época. El segundo trata de la obra literaria del pensador francés, y sirve para exponer, implicados en los contextos vitales que presentan sus novelas y obras de teatro, los problemas filosóficos fundamentales de los que se nutrirá la meditación sartreana. Los dos capítulos siguientes, más técnicos, se ocupan de la dimensión fenomenológica de la filosofía de Sartre así como del tema paralelo de la intencionalidad de la conciencia, en el que Sartre marca sus diferencias respecto de la teoría husserliana. Después de analizar los escritos iniciales del escritor francés, dedicados a la imaginación y a las emociones, el autor expone, con bastante detalle, entre otros aspectos, las complejidades de la así llamada por el propio Sartre «prueba ontológica», verdadero caballo de batalla de la Introducción a El ser y la nada, y, sin duda, una de las partes más difíciles de esa primera obra fundamental de Sartre. No obstante, la importancia de esta «prueba» es básica y decisiva, pues en ella se articulan ya las categorías fundamentales del en-sí y del para sí. Los tres capítulos siguientes exponen los contenidos de El ser y la nada: mala fe, angustia, el cuerpo, el otro, el conflicto intersubjetivo. Se echa en falta aquí, sin embargo, una tematización más explícita de categorías importantes dentro de la arquitectura global del texto sartreano, sobre todo y principalmente el tema del valor piedra clave en la articulación de El ser y la nada. El capítulo octavo trata explícitamente el tema de Dios y la religión en la filosofía de Sartre, para finalizar con dos capítulos últimos dedicados al marxismo sartreano y a la Crítica de la razón dialéctica. Aquí se exponen brevemente las relaciones marxismo-existencialismo, tematizadas por Sartre en Cuestiones de método, así como las categorías fundamentales de la Crítica: escasez (raretè), praxis y dialéctica. La introducción de estas nuevas categorías en el pensamiento sartreano, principalmente la de escasez, parece que supone la aparición de nuevos factores de análisis en la temática del problema intersubjetivo. En efecto, ahora la relación interpersonal se produce en el seno de un mundo cuyos bienes se presentan como escasos y por ello preciosos. De este modo, el otro es fuente de violencia y peligro, pero ante todo porque es un competidor virtual en la lucha por obtener esos bienes escasos necesarios para la supervivencia. De esta manera, el conflicto intersubjetivo se presenta ahora de un modo distinto a como aparecía en El ser y la nada: aquí, la relación intersubjetiva era violenta, pero esa lucha por el reconocimiento que Sartre estudia en su análisis, fascinante, de la mirada parece que es propiamente ontológica, suprahistórica. Incluso en el seno de una naturaleza ubérrima se presentaría tal lucha. En la Crítica, la violencia encuentra en la escasez el éter que la justifica y ya siempre la mediatiza; aquí, la conflictividad intersubjetiva adquiere rasgos más materiales y concretos: la violencia y la lucha por el reconocimiento ya no son tanto un puro afirmarse en el elemento ideal de la conciencia y la mirada, como una disputa por sobrevivir físicamente en el seno de una naturaleza ingrata. En resumen, la lucha interpersonal, que aparecía en El ser y la nada como un rasgo casi ontológico de todo encuentro entre conciencias, se mediatiza ahora a través de la categoría de la escasez. La lucha intersubjetiva cobra así rasgos históricos más concretos, pues cabe preguntarse: ¿es por definición la escasez incancelable?, ¿es la escasez una categoría estrictamente natural o está ya siempre culturalmente interpretada?, ¿es pensable una supresión o, al menos, una suavización de la escasez, en virtud, por ejemplo, de un progreso en el desarrollo de las fuerzas productivas y de una redistribución más uniforme de los bienes? ¿sería entonces superable el conflicto intersubjetivo? Es decir, ¿las raíces últimas del conflicto son principalmente ontológicas, fundadas en la estructura misma del para-si, o son quizás más bien históricas? ¿En un mundo, no necesariamente utópico, que hubiera superado en gran medida la escasez, la relación intersubjetiva estaría todavía presidida por el conflicto, como parecen sugerir implícitamente los análisis de El ser y la nada? Todas éstas son cuestiones que la meditación sartreana sobre la intersubjetividad nos lleva a plantearnos; se trata, en definitiva, de la tarea de pensar en general las relaciones entre ontología e historia, o, más en particular, entre El ser y la nada y la Crítica de la razón dialéctica.

Además de los diez capítulos señalados, finalmente, el volumen se completa, con fines pedagógicos, con un comentario de texto, un pequeño glosario de algunos términos básicos, una bibliografía de las obras de Sartre y sobre Sartre, y un cuadro cronológico comparado.

Descargar Arias Muñoz, J. A., “Jean Paul Sartre y la Dialéctica de la Cosificación

Una época, una moral, una sociedad y su influencia en el Séptimo Arte, analizadas de forma exhaustiva y amena. Esta monografía estudia la influencia que la censura y sus códigos tuvieron en la producción de películas durante el periodo clásico de Hollywood. Describe, a partir de una profusa documentación, los cortes, cambios y prohibiciones de cientos de películas. Los personajes implicados, las organizaciones religiosas y las películas componen un panorama fundamental para todo cinéfilo que quiera conocer esta época oscura de la historia del cine.

Hollywood Censurado, de Gregory D. Black

El libro de Manuel (1973) es la gran novela política de Julio Cortázar. Una síntesis polémica de sus búsquedas estéticas y su interés por los movimientos revolucionarios de aquellos años. Puede leerse como un desplazamiento natural de los personajes y los temas de Rayuela hacia las urgencias y los fervores de un mundo convulsionado. Pero conserva de aquella novela fundamental toda la fantasía, el desenfado y la frescura que han hecho de Cortázar un escritor único e irrepetible dentro del panorama literario del siglo veinte.

El Libro de Manuel de Julio Cortázar

La Dignidad Humana habita en un edificio, la Civilización, que se viene construyendo a base de textos. Algunos libros son como cuartos de baño pulcros y relucientes en los que la humanidad se quita las cazcarrias de la mente (las obras de David Hume serían un buen caso); otros sirven para aportar gracia y belleza al conjunto (el Lazarillo); los hay tan flojos y falsos que se deshacen antes de formar parte del edificio (Susana Tararí, Susana Tarará…, ya saben), y otros se asientan sobre el suelo del pensamiento y actúan como las vigas, columnas y paredes maestras que sostienen la casa entera. Tales textos imprescindibles (el Diálogo sobre los dos máximos sistemas del mundo, de Galileo, por ejemplo; o el Segundo tratado sobre el gobierno civil, de Locke; o la redacción de la Constitución de los Estados Unidos; o esas Otras inquisiciones de Borges) se distinguen por su carácter hermafrodita, híbrido, porque no tienen un género claro y el lector no sabe si se trata de literatura, filosofía, ciencia, derecho, o qué. Tal ocurre con Lo que Sócrates le diría a Woody Allen: un monstruo maravilloso con cabeza de filósofo, garras de profesor, cuerpo de cinéfilo y estilo de gran literato. Un libro ameno, a fuer de primoroso, e importante, a fuer de inclasificable. Un ensayo raro y precioso. Una perla negra en la filosofía española.

A primera vista, parece un texto de cine en el que se comentaran una serie de películas clásicas; pero, en realidad, se trata de un tratado de ética trabado en torno a ideas de siempre (el amor, la felicidad, el azar, la voluntad, la muerte) y un buen puñado de categorías muy poco manoseadas por la Historia de la Filosofía (el apetito fáustico, la tentación del bien o las rugosidades de la razón). Conviene advertir también que no estamos ante un tratado pedagógico (¡Horror!) acerca de cómo emplear los medios audiovisuales en el aula; antes bien, el lector asistirá al despliegue de una propuesta ética basada en una muy cabal, briosa e interesante teoría de la naturaleza humana, con su buena base de filosofía clásica, con sus dosis de psicología, de literatura y de teoría económica; aun cuando todos esos hilos se tejan sobre un telar cinematográfico muy sugerente y extremadamente útil para cualquier profesor; pero nada que ver con la pedagogía, y perdón por la insistencia. Una gran obra de Filosofía, pues, más compleja y sutil de lo que aparenta, y que se disfruta como si fuera una buena película. La mejor novedad filosófica y literaria en lo que va de curso, sin duda alguna. (Francisco Giménez Gracia)

Lo que Sócrates diría a Woody Allen, de Juan Antonio Rivera

Resultado de una larga conversación de cincuenta horas preparada sobre un cuestionario de quinientas preguntas, El cine según Hitchcock -aclaraba François Truffaut- es «un libro del que no me considero autor, sino tan sólo iniciador o, mejor aún, provocador». A lo largo de sus páginas, las circunstancias que rodearon el nacimiento de cada film, la elaboración de los guiones, los problemas de la puesta en escena y la valoración del resultado comercial de las películas nutren el apasionante diálogo que sostienen en él ambos realizadores.

El Cine Según Hitchcock, de François Truffaut

Nota: Los audios de esta entrevista pueden ser descargados desde Emule

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