Este artículo de Marcela Díaz S., apareció en la revista “Escaner Cultural“, Nº 12, en diciembre de 1999.

Alejandro Jodorowsky: Una mente convertida en imágenes

Por Marcela Viviana Diaz Sanhueza

Un maestro para muchos y para otros aún un loco de atar, Alejandro Jodorowsky, o “Jodo” para los más cercanos y conocedores del personaje y de su obra, está nuevamente en Chile para lanzar dos nuevos libros , El Niño del Jueves Negro y Albina y Los Hombres Perro, los que de seguro están impregnados del simbolismo -para algunos cripticismo- con que acostumbra plasmar todas sus obras y por el que se ha ganado el reconocimiento o el odio de los que han intentado penetrar en ellas.

Son esas representaciones del inconsciente, del budismo, del surrealismo y de la violencia siempre presentes sobre todo en sus películas las que llamaron la atención de John Lennon una vez y que ahora lo hacen con Marilyn Manson, para muchos sólo un producto del mercadeo estadounidense sin mayor talento en lo que a música se refiere, y con quien Jodorowsky se ha estado juntando en Dublin para hablar acerca del proyecto de hacer una película del guión escrito por el cantante, “HolyWood”, lo que seguramente aumentará la polémica que Manson está acostumbrado a generar con su estética del anticristo, que le ha reportado grandes ganancias hasta ahora. Polémica porque para quien vea superficialmente los filmes de Jodo, estos resultan ser un montón de imágenes bizarras y escalofriantes de cuerpos de seres humanos y de animales despedazados, mucha sangre y violencia explícita. Pero el arte de Jodorowsky va mucho más allá y es por lo que se ha ganado la fama que tiene, que deseó en un principio y por lo que se fue a Europa, dejando Chile y la tienda de calcetines de Matucana 908 que tenían sus padres. Fueron estos inmigrantes rusos los artífices de la sed de fama de la que sufría el Jodo, porque según él, ellos nunca lo conocieron, a pesar de que en esa época, a los 23 años, ya estaba haciendo ruido en el ambiente artístico de vanguardia junto a los poetas de la generación del ’50.

Hoy, luego de 46 años, quien solía escribir poemas entre cajas de calcetines es escritor, filósofo, actor, marionetista, dibujante, guionista de cómics, mimo, maestro del tarot, psicomago y por supuesto, cineasta.

Sus filmes son caleidoscopios que integran sus sueños, sus experiencias, y los símbolos resultantes de arduas investigaciones para llegar al inconsciente del espectador, como él mismo lo dijo a la revista Penthouse en los 70s ” yo hablo con mi inconsciente a tu inconsciente. Es otro tipo de lenguaje(..) Cuando te sientas conmigo a ver la película lo que estoy haciendo es poner tus símbolos en la realidad. Todos nosotros tenemos en nuestros inconsciente símbolos. Lo que estoy tratando de hacer cuando uso símbolos es despertar en tu inconsciente algún tipo de reacción.”.

SUS PRIMERAS PELÍCULAS

Fue en México donde dirigió la que puede considerarse su primera película luego de la que dirigió en París basada en un libro de Thomas Mann y de la cual no se tiene rastro. Su propia versión de Fando y Lis de Fernando Arrabal, fue presentada en el Festival de Acapulco de 1968, causando un gran alboroto del cual Jodorowsky apenas pudo escapar.

El film incluía una escena donde un anciano sacaba sangre del brazo de Lis y se la bebía. Todo lo cual según Jodorowsky era real. Eso, visto por un público mexicano sensible a la sangre poco después de una matanza de estudiantes en Ciudad de México, provocó que el festival fuera suspendido y que la película fuera prohibida en ese país.

El escándalo consiguió sin embargo, el financiamiento para El Topo, su segunda película y por la cual se hizo más conocido el nombre de Alejandro Jodorowsky, quien además interpretó el rol principal de El Topo, junto a un reparto de actores desconocidos y a una protagonista que según el Jodo fue una mujer que apareció un día en su casa sufriendo por haber tomado una gran cantidad de LSD y que había estado en un hospital por enfermedad mental. Él le dijo “haré una película contigo. Tendrás el rol protagónico”. Después de la película ella se fue y Jodorowsky no volvió a saber de ella.

La película es un espiral que cuenta la historia de un cowboy que tiene que eliminar a cuatro maestros pistoleros para convertirse en el único de su especie. En ella aparece un hombre sin piernas subido en las espaldas de uno sin brazos que forman un solo cowboy, que se odian entre ellos peleándose todo el tiempo, lo que según el Jodo simboliza cómo somos, cómo constantemente una parte de nosotros lucha con la otra.

El Topo se estrenó en diciembre de 1970 en el Elgin Theater de New York hasta junio del ’71 en la función de medianoche de los viernes y los sábados y tuvo a los críticos de los periódicos más importantes de esa ciudad discutiendo acerca de si debían o no opinar acerca de ella con los mismos parámetros de una película normal. Estudiantes, adictos al LSD y los que gustaban de películas mentalmente estimulantes la promocionaron de boca en boca. Uno de los espectadores de El Topo fue John Lennon quien enloqueció por la película, convenció a su manager para comprarla, la distribuyó por Estados Unidos y consiguió financiamiento para el nuevo guión de Jodorowsky, La Montaña Sagrada.

En el casting de esta película el Jodo le pidió a Lennon que actuara, pero el cantante no podía. Es aquí cuando Jodorowsky utiliza el método Arica un mes antes de comenzar a rodar junto a todo su reparto, una mezcla de yoga, zen y sufi junto a conocimientos de Tarot, filosofía, I ching y dosis libres de LSD y otras drogas, como hongos alucinógenos y demases. Luego de eso, los actores principales junto a Jodorowsky y su esposa pasaron una semana junto a un maestro zen japonés meditando sin dormir.

45 minutos de La Montaña Sagrada pasan sin diálogo, sólo con imágenes tales como una masiva procesión de soldados marchando, llevando cruces con corderos sin piel crucificados y con el corazón colgando, quienes ejecutan a los habitantes de la ciudad, que derraman sangre azul y de sus heridas salen volando pájaros. El film, que trata de la búsqueda de la inmortalidad, fue presentado en el Festival de Cannes en 1973, sin éxito, pero fue exhibido como función de medianoche de nuevo en los cines de New York.

Ambas películas fueron dirigidas, producidas, escritas y diseñadas por Jodorowsky.

EL FRACASO DE DUNE

El Jodo pasó más de un año escribiendo el guión para Dune, una película que iba a protagonizar Orson Welles, Salvador Dalí y Gloria Swanson. Las conversaciones con Dalí fueron muy largas, porque cobraba 100.000 dólares la hora. El trato se cerró en 150000 dólares por una hora y media de filmación, y estaba la idea de hacer un muñeco de réplica para usarlo como doble en el tiempo que faltara. Dalí iba a ser el actor mejor pagado de toda la historia del cine. Pero finalmente la película fue filmada por David Lynch, con otro reparto.

En 1979 Jodorowsky filmó en la India la película Tusk, la historia de una niña y de un elefante que nacen el mismo día y se hace una comparación entre ambas vidas. No tuvo éxito y hoy sólo se puede obtener en versión pirata, francesa y sin subtítulos.

EL REGRESO CON SANTA SANGRE

Fue recién en 1989 cuando Jodorowsky volvió a dirigir una película, esta vez teniendo mayor éxito. Santa Sangre le valió a el Jodo la calificación de “hombre de erudición pasional” por el New York Times y el Newsweek dijo de él “su visión surrealista no puede ser copiada. Es único”. Es “el drama que está pasando en todos nuestros pueblos. La pérdida de identidad”. La historia de un joven circense que después de ver a su padre, el lanzacuchillos cortarle las piernas y los brazos a su devota madre y luego suicidarse cortándose el cuello, que es destinado a un manicomio y que luego se escapa, tuvo, sin embargo, también algunas malas críticas. Pero ha sido hasta hoy la película de Jodorowsky más conocida por espectadores de todo el mundo, presente hasta hoy en ciclos de cine de diversos países.

En 1995 dirige Rainbow Thief, una película protagonizada por Omar Sharif, Peter O’Toole y Christopher Lee que pasó más menos inadvertida y también ha dirigido documentales acerca de él y la psicomagia.

La historia fílmica de Jodorowsky ciertamente es controversial, genera el amor o el odio de quienes ven sus películas, nunca una posición indiferente, debido a los temas y la forma surrealista de plasmar en imágenes su propio inconsciente simbólico. Esto es quizás lo que lleva a que este director de cine traspase esa condición y sea un remecedor del circuito artístico en general siendo una enseñanza para todos quienes quieran ejercer la difícil labor de la creación desde un punto de vista autónomo. La figura de Jodorowsky cruza el espectro creativo rompiendo las reglas del juego establecidas a través de sus películas, libros, guiones, dibujos y performances. Buscó la fama al irse y la encontró en el recococimiento de sí mismo envuelto en un contexto artístico más adecuado para su propuesta. Hoy vuelve de vez en cuando para presentar el resultado de sus obras, todavía en los pocos circuitos chilenos alternativos que se atreven a presenatr sus obras.(Fuente: Diaz Sanhueza, Marcela, “Una mente convertida en imágenes”, en Escaner Cultural, Nº 12, diciembre 1999